La Oficina Meteorológica confirma la finalización de El Niño y señala una fecha para la llegada de La Niña, con posibles impactos en lluvias y sequías.
El fenómeno climático conocido como El Niño ha terminado su curso actual, según confirmaron desde la Oficina Meteorológica de Australia (BoM) este jueves. Después de siete meses de intensas lluvias y otros efectos climáticos en diversas partes del mundo, el ciclo ha llegado a su fin.
El Niño, parte del sistema conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS o ENSO, por sus siglas en inglés), es un evento que ocurre esporádicamente cada ciertos años y se origina en la región occidental del Pacífico ecuatorial. Este fenómeno puede manifestarse como El Niño o La Niña, dependiendo de ciertos patrones de viento y temperatura en el océano.
Durante su fase activa, El Niño típicamente provoca fuertes precipitaciones y posibles inundaciones en la costa oeste de Sudamérica, mientras que en regiones como Australia y el Sudeste Asiático, puede ocasionar sequías y olas de calor. Según reportes, las condiciones climáticas asociadas a este fenómeno están regresando a un estado neutral, y se ha observado un enfriamiento en la superficie del mar desde diciembre.
Según Meteored y otros modelos climáticos internacionales, se espera que la situación permanezca neutral hasta al menos julio de 2024. Sin embargo, algunos modelos sugieren que para esa fecha, las condiciones podrían evolucionar hacia La Niña, con un notable 85% de probabilidad según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos.
La Niña, el contrapunto de El Niño, se caracteriza por temperaturas más frías de lo normal en la superficie del Pacífico central y vientos más intensos que desplazan las aguas cálidas hacia el oeste. Este fenómeno puede resultar en más lluvias en regiones como Indonesia y Australia, mientras que en América del Norte podría provocar inviernos más fríos y secos en el Atlántico.
Este ciclo de cambios climáticos continúa siendo un desafío para científicos y meteorólogos que buscan predecir y mitigar sus efectos en todo el planeta.
En la región de Ñuble, los efectos de estos fenómenos climáticos tienen implicaciones directas no solo en el clima, sino también en la calidad del aire, un aspecto crucial dada la prevalencia de actividades agrícolas y forestales en la zona. La llegada de La Niña podría, po runa parte, impulsar un descenso de las temperaturas para este invierno, lo que implica mayor calefacción y su consiguiente uso de leña y por otro lado exacerbar las condiciones de sequía, reduciendo la humedad necesaria para mantener los suelos y vegetación saludables, lo cual, a su vez, aumenta el riesgo de incendios forestales para esta temporada 2024/2025.
En este contexto de cambio climático, la región de Ñuble enfrenta el desafío de adaptar sus prácticas agrícolas y de manejo forestal para mitigar estos impactos y proteger tanto su biodiversidad como la salud de sus habitantes.





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