
Michael Vera Villanueva
Ingeniero Ambiental
Hoy, 22 de abril, Día de la Tierra, nos enfrentamos a una reflexión obligatoria sobre el estado del medio ambiente en nuestro territorio, la Región de Ñuble.
A pesar de su belleza natural y la riqueza de sus recursos, Ñuble enfrenta desafíos que amenazan su desarrollo sostenible y la calidad de vida de sus habitantes.
La Región de Ñuble, creada en 2018 tras separarse de la Región del Biobío, no ha logrado el desarrollo esperado a 5 años de su creación. Los datos muestran una tasa de pobreza por ingresos del 12,1%, la más alta en Chile, problemas de alta ruralidad, escasez de empleo formal y falta de infraestructura, entre otras. Las 21 comunas de Ñuble enfrentan un panorama complicado. Este contexto agrava aún más los retos ambientales globales, como el cambio climático y la contaminación atmosférica, que ya de por sí son severos.
El cambio climático es una realidad palpable en nuestra región. Las variaciones en los patrones de lluvia y la frecuencia de eventos extremos, como inundaciones, escasez hídrica e incendios forestales, son claros indicadores de que el clima está cambiando. Estos fenómenos no solo afectan la biodiversidad y los ecosistemas, sino que también tienen un impacto directo en la agricultura, principal motor económico de Ñuble, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria y el sustento de muchas familias a escala local y nacional. Para ello se ha avanzado en politicas y planes que dan las primeras luces de los caminos a seguir para enfrentar el gran desafío que presenta esta temática.
La contaminación atmosférica, otro grave problema, ocasionada por la quema de biomasa para calefacción en los hogares durante los fríos meses de invierno, contribuye significativamente a la mala calidad del aire, afectando directamente la salud de nuestra población. Sin embargo, uno de los logros más destacados ha sido la implementación del Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA), que ha contribuido a la reducción de las concentraciones de MP, avanzando con ello, en la protección de la salud de la población, destacando la importancia de la acción colectiva y la regulación efectiva.
Frente a estos desafíos, es imperativo que la gestión ambiental en Ñuble se integre de manera efectiva con estrategias de desarrollo social y económico, ejemplo de ello, son los programas de fomento al reciclaje y valorización de residuos; iniciales y a escala piloto, pero que avanzan a paso firme en este camino que se muestra como el correcto. No podemos permitir que la pobreza y la falta de oportunidades continúen siendo la norma de ahi la necesidad de promover la creación de empleos sustentables que no solo beneficien el medio ambiente, sino que también ofrezcan condiciones laborales dignas y justas, aprovechando las múltiples oportunidades que una región en desarrollo ofrece.
La educación ambiental debe jugar un papel central en este proceso. Aumentar la conciencia y comprensión sobre los problemas ambientales y sus soluciones es crucial para fomentar una cultura de respeto y cuidado hacia nuestro entorno. Esto incluye no solo a los estudiantes, sino también a los agricultores, empresarios y políticos de la región.
Este Día de la Tierra, es hora de que todos los habitantes de Ñuble, desde los ciudadanos hasta los líderes políticos y empresariales, reflexionen sobre cómo sus acciones afectan al planeta. Debemos trabajar juntos para convertir a Ñuble, al país y por que no soñar, al planeta, en un modelo de desarrollo sostenible y avanzar hacia un futuro donde el medio ambiente no sea un límite, sino un pilar que sostenga y enriquezca nuestras vidas.
En Ñuble tenemos la oportunidad y la responsabilidad de liderar con el ejemplo. Con compromiso y acción colectiva, podemos enfrentar los desafíos del cambio climático y asegurar un futuro más verde y próspero para todos. Así, cada Día de la Tierra no solo será un recordatorio de lo que debemos o falta por hacer, sino una celebración de lo que ya hemos logrado.





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