Los Bunkers han dejado una marca indeleble en la historia de la música chilena con sus dos conciertos históricos en el Estadio Nacional, realizados el 27 y 28 de abril. Más de 100 mil personas asistieron a estos eventos, presenciando un espectáculo que combinó la pasión del rock con un profundo mensaje de memoria y esperanza.

El primer show, que tuvo lugar el sábado, comenzó con una actuación energética de Pedropiedra, seguido por un momento histórico con Fabrizio Copano, quien marcó la primera vez que un show de stand up comedy se presentaba en el recinto. A las 21:00 horas, Los Bunkers subieron al escenario con «Ven Aquí», desplegando un repertorio que incluía clásicos como «Te vistes y te vas» y «Yo sembré mis penas de amor en tu jardín».

Uno de los momentos más emblemáticos de la noche se dio cuando la banda se trasladó al Memorial Escotilla número 8, un lugar dedicado a los detenidos desaparecidos y a las víctimas de la dictadura, donde interpretaron temas acústicos como «La exiliada del sur» y «Entre mis brazos». Este segmento no solo resonó con la historia del país, sino que también proporcionó un espacio para la reflexión y el recuerdo, reforzando el lema: «Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro».

El domingo, la banda replicó la magia, comenzando de nuevo a las 21:00 horas y manteniendo la energía a lo largo de toda la noche. Cancamusa, quien reemplazó al baterista Mauricio Basualto durante la gira, continuó mostrando su habilidad y adaptación, contribuyendo significativamente a la performance de la banda. Los Bunkers deleitaron al público con éxitos como «Miéntele» y «Canción de lejos», y revisitaron el catálogo de Silvio Rodríguez con temas como «Quien fuera».

Además de la música, el espectáculo del domingo fue realzado por la participación de 31 minutos, incluyendo personajes como Guaripolo, quien introdujo un toque de humor entre los emotivos momentos de la noche.

La presencia de Pedropiedra para interpretar juntos «El mismo lugar» y otras canciones fue otro de los puntos altos, sumando una rica dimensión al evento.

En un acto conmovedor y significativo, ambas noches cerraron con una versión de «El derecho de vivir en paz» de Víctor Jara, proyectando un archivo del cantante en las pantallas mientras la banda tocaba en vivo, simbolizando la conexión entre el pasado y el presente y destacando la importancia de la memoria y la justicia.

Estos conciertos no solo confirmaron a Los Bunkers como una de las bandas más importantes del rock chileno del siglo XXI, sino que también demostraron su compromiso con las causas sociales y la historia de su país. Con una producción impecable y una ejecución magistral, Los Bunkers han inscrito su nombre en las páginas doradas de la música chilena, ofreciendo no solo entretenimiento, sino también reflexión, convirtiendo cada concierto en un acto de memoria y resistencia cultural.

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