El presidente Nicolás Maduro enciende la Navidad en octubre con luces, adornos y fiestas, en medio de una tensa crisis política que divide al país.
En una movida que parece salida de un cuento navideño… ¡en pleno octubre! El presidente Nicolás Maduro ha dado oficialmente inicio a la Navidad en Venezuela. Sin esperar a diciembre, Caracas se ha vestido con árboles navideños, luces y figuras brillantes que invitan a la celebración familiar. Acompañado por la alcaldesa de la ciudad, Carmen Meléndez, y el ministro de Cultura, Ernesto Villegas, el gobierno venezolano ha llenado la capital de túneles luminosos, estrellas y copos de nieve que adornan plazas y edificios públicos. Desde el Waraira Repano, conocido como el Ávila, Meléndez presidió el encendido de una cruz luminosa que simboliza el comienzo de la temporada navideña.

Sin embargo, este derroche de espíritu navideño llega en un contexto bastante tenso. La oposición venezolana continúa rechazando los resultados de las elecciones presidenciales del 28 de julio, donde el Consejo Nacional Electoral (CNE) proclamó la victoria de Maduro. Edmundo González Urrutia, el líder opositor y quien se exilió en España, ha reclamado la victoria para su partido, mientras los resultados detallados siguen siendo un misterio.
Maduro, con un anuncio realizado el 2 de septiembre señalaba que adelantaría la navidad “en homenaje” al pueblo venezolano tras las elecciones. No obstante, este gesto ha sido criticado por la Conferencia Episcopal de Venezuela, que advierte que la festividad no debe ser usada con fines propagandísticos ni políticos.

Este episodio deja claro cómo el poder, puede «nublar» a algunos líderes, llevándolos a decisiones excéntricas para mantener el control y la ilusión de normalidad. En un país como Venezuela, donde la democracia ha sido puesta en jaque, estas celebraciones pueden parecer un intento de desviar la atención de los problemas reales.
Todo esto tambien es un recordatorio importante, especialmente ahora que en Chile nos acercamos a las elecciones regionales y municipales. Es vital proteger la democracia, ya que es el único sistema que asegura que los líderes estén al servicio de los ciudadanos, y no de los ciudadanos al servicio de su líder.





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