Del cine a las fiestas masivas, Halloween en Chile ha evolucionado, convirtiéndose en una festividad que mezcla culturas y atracciones para todas las edades.
Halloween, celebrado cada 31 de octubre, es hoy una festividad mundialmente conocida. Su origen se remonta a la antigua festividad celta de Samhain, hace mas de 2000 años, que marcaba el final de las cosechas y el comienzo del invierno. Los celtas creían que durante esta noche el velo entre el mundo de los vivos y el de los muertos se hacía más delgado, permitiendo la visita de espíritus. Para evitar que estos espíritus los reconocieran, las personas se disfrazaban con máscaras y trajes, tradición que aún se mantiene en la noche de Halloween .
Con el tiempo, Halloween fue adaptándose y fusionándose con tradiciones cristianas, como el Día de Todos los Santos y el Día de los Difuntos. En la Inglaterra medieval, el festival era conocido como All Hallows y se llevaba a cabo el 1 de noviembre. La víspera es conocida como All Hallows ‘Eve’, expresión que se traduce como «víspera de todos los santos» y que da origen a la palabra Halloween, es por esto que se celebra todos los 31 de octubre. Esta fusión cultural llegó a América a través de inmigrantes europeos, donde se convirtió en la popular fiesta que conocemos hoy.
En Estados Unidos, Halloween se estableció como una gran celebración que incluyó disfraces, dulces y decoraciones espeluznantes, y se comercializó a niveles comparables con la Navidad.
En Chile, Halloween comenzó a celebrarse hacia finales de los años 70, impulsado por la embajada de Estados Unidos y eventos organizados por colegios de origen inglés en Santiago. Al principio, esta celebración era más bien exclusiva y privada, pero poco a poco fue ganando popularidad entre los jóvenes, especialmente en las discotecas y fiestas temáticas de la capital. Para los años 90, Halloween ya había calado en la cultura chilena y se encontraba en pleno auge, influenciado por el cine y la televisión estadounidense.

Hoy, Halloween en Chile es una celebración esperada por grandes y chicos. Los niños recorren los barrios en busca de dulces, mientras que los adultos participan en fiestas temáticas y eventos en discotecas, celebrando una noche de disfraces y diversión. Aunque la festividad ha sido criticada por algunos sectores religiosos, que la ven como una tradición pagana, Halloween se ha consolidado como una fiesta en la que prima la creatividad y el sentido lúdico.
El antropólogo Juan Carlos Skewes nos invita a reflexionar sobre el Día de los Muertos desde una mirada de conexión y significado profundo: más allá de un simple recordatorio de la muerte, esta fecha marca un espacio para el encuentro con aquellos que ya partieron. En sus palabras, “lo que mueve a la gente no son los muertos sino el espíritu de los muertos”, sugiriendo una relación en la que los fallecidos vuelven a ser parte activa en la vida de sus seres queridos. Este vínculo va más allá de la solemnidad, integrando aspectos lúdicos y de reciprocidad, que nos conectan no solo con la memoria de quienes ya no están, sino con su legado y presencia en nuestras vidas cotidianas.
En este sentido, la convivencia de Halloween y el Día de los Muertos en Chile puede verse como un reflejo de nuestra capacidad de integrar diferentes tradiciones, celebrando tanto la vida como la memoria de los que amamos.
Y tú, cómo celebras?





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