Este 21 de junio, Chile celebra el Día del Padre. Pero más allá de los regalos y las reuniones familiares, la fecha invita a reflexionar sobre cómo ha cambiado la paternidad en las últimas décadas.

El origen del Día del Padre se remonta a comienzos del siglo XX en Estados Unidos, cuando Sonora Smart Dodd impulsó la creación de una jornada especial para homenajear a su padre, William Jackson Smart, un veterano de guerra que crió solo a sus seis hijos tras la muerte de su esposa.

La primera celebración se realizó el 19 de junio de 1910 en la ciudad de Spokane, en el estado de Washington. Décadas más tarde, la conmemoración se extendió a distintos países, incluido Chile.

En nuestro país, el Día del Padre está establecido oficialmente el 19 de junio, según el Decreto Supremo N.º 1.110 del Ministerio del Interior, promulgado en 1976. Sin embargo, por razones prácticas y comerciales, la celebración suele trasladarse al tercer domingo de junio, facilitando que las familias puedan reunirse y compartir.

Pero más allá de la fecha, cada año surge una pregunta que ha acompañado a distintas generaciones: ¿es padre quien da la vida o quien cría?

Durante mucho tiempo, la figura paterna estuvo asociada principalmente al rol de proveedor económico y autoridad dentro del hogar. Ser un buen padre significaba garantizar estabilidad y sustento para la familia.

Sin embargo, las transformaciones sociales de las últimas décadas han ampliado profundamente ese concepto.

Hoy, la paternidad no solo se mide por la capacidad de proveer, sino también por la presencia emocional, la corresponsabilidad en las tareas de cuidado, el acompañamiento cotidiano y la construcción de vínculos afectivos sólidos.

Cambiar pañales, asistir a reuniones escolares, escuchar, contener emocionalmente, compartir tiempo de calidad y participar activamente en la crianza son acciones que hoy forman parte esencial del ejercicio de la paternidad.

En este nuevo escenario, la biología sigue siendo importante, pero ya no es el único elemento que define a un padre. Padrastros, abuelos, tíos, familias adoptivas y otras figuras de cuidado también han demostrado que los lazos más significativos se construyen desde la presencia, el compromiso y el amor.

Especialistas en desarrollo infantil coinciden en que la calidad del vínculo afectivo y la seguridad emocional son factores clave para el bienestar de niños, niñas y adolescentes.

Por eso, quizás la discusión no debería centrarse en elegir entre quién da la vida y quién cría, sino en reconocer que existen múltiples formas de ejercer la paternidad.

Porque ser padre hoy implica mucho más que un vínculo biológico o una responsabilidad económica. Es estar presente, acompañar, escuchar y ser el ejemplo a seguir de esa pequeña persona que se desarrolla.

Y, como ocurre con tantos aspectos de la vida en sociedad, el concepto de paternidad seguirá transformándose con el tiempo.

Tal vez, en el futuro, la definición de padre será cada vez menos rígida y más sencilla:

aquel que está presente cuando realmente importa.

¿Y para ti, qué es ser padre?

Deja un comentario

Tendencias

Descubre más desde Buenavista socialnews

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo