Senapred confirmó la formación de al menos tres nubes tornádicas durante la tarde de este lunes. Uno de los fenómenos fue clasificado preliminarmente como EF-0, con vientos estimados entre 105 y 137 kilómetros por hora. Autoridades continúan evaluando posibles daños.
Una escena poco habitual y de gran impacto sorprendió durante la tarde de este lunes 27 de julio a habitantes de distintos sectores de la Región de Ñuble: en medio del intenso sistema frontal, varias nubes con características tornádicas fueron registradas sobre zonas de Bulnes y Chillán Viejo.
Los primeros videos comenzaron a circular rápidamente en redes sociales, mostrando embudos descendiendo desde las nubes y avanzando sobre sectores rurales. Posteriormente, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres, Senapred, confirmó la ocurrencia de al menos tres nubes tornádicas en la región, cerca de las 14:00 horas.
De acuerdo con la información entregada por el organismo, los fenómenos fueron observados en sectores de las comunas de Chillán Viejo y Bulnes, mientras los equipos de emergencia iniciaron la evaluación de sus consecuencias.
Tornado EF-0 en Bulnes
Uno de los eventos fue confirmado en la comuna de Bulnes y clasificado preliminarmente como un tornado de categoría EF-0, el nivel inicial de la Escala Fujita Mejorada.
Según los antecedentes proporcionados por Senapred y la Dirección Meteorológica de Chile, el fenómeno habría alcanzado velocidades de viento de entre 105 y 137 kilómetros por hora.
Aunque corresponde a la categoría más baja de la escala, un tornado EF-0 puede provocar desprendimientos de techumbres, caída de ramas y árboles, daños en estructuras livianas, letreros y tendidos eléctricos. La situación seguía siendo evaluada por los equipos regionales durante la tarde.
“Sacó árboles y levantó una casa entera”
En el sector Los Coihues, en Chillán Viejo, vecinos relataron momentos de preocupación cuando una de las nubes tornádicas pasó a escasos metros de algunas viviendas rurales.
Un testigo aseguró a Radio Bío Bío que el fenómeno arrancó árboles de raíz y levantó prácticamente una vivienda completa. Según su relato, el tornado avanzó desde Chillán Viejo hacia el sur y pasó a menos de diez metros de algunas casas.
El episodio habría durado menos de cinco minutos, pero habría dejado daños importantes en el área afectada. Estos antecedentes corresponden al testimonio de un vecino y deberán ser incorporados a la evaluación oficial de las autoridades.
Hasta las primeras horas posteriores al evento existían diferencias entre los reportes de los medios respecto de la magnitud exacta de los daños. Mientras algunas informaciones preliminares señalaban que no había personas heridas ni afectaciones confirmadas, otros testimonios daban cuenta de árboles arrancados y daños en construcciones. Por esta razón, las autoridades continuaban realizando un levantamiento en terreno.
Un fenómeno ocurrido en medio de la emergencia por lluvias
La formación de los tornados se produjo mientras Ñuble enfrenta las consecuencias de varios días de precipitaciones, crecidas de ríos, anegamientos, interrupciones de caminos y daños en viviendas.
Según el balance difundido durante la jornada, decenas de personas permanecían afectadas, aisladas o albergadas en distintas comunas de la región. También se mantenía el monitoreo de los ríos Perquilauquén, Sauces, Ñuble, Niblinto, Chillán, Diguillín e Itata.
La Dirección Meteorológica de Chile había advertido previamente que la inestabilidad atmosférica asociada al sistema frontal podía favorecer el desarrollo de nubes convectivas con fuertes vientos locales y características tornádicas entre Ñuble y otras regiones del sur del país.
Ñuble ya registra antecedentes de tornados
Aunque todavía son considerados fenómenos poco frecuentes, los tornados no son completamente desconocidos para la Región de Ñuble.
Uno de los casos más recordados ocurrió el 31 de mayo de 2013 en San Carlos. El fenómeno dañó decenas de viviendas, afectó la techumbre del Liceo Violeta Parra y dejó a más de 200 personas damnificadas o afectadas, además de personas lesionadas y cortes de electricidad.
Otro episodio ocurrió el 27 de abril de 2020 en la comuna de San Nicolás, cuando una nube en forma de embudo fue observada durante una intensa tormenta eléctrica. En aquella oportunidad, el fenómeno no habría alcanzado a tocar tierra y no se reportaron daños en personas ni viviendas.
Estos antecedentes muestran que las condiciones atmosféricas necesarias para la formación de tornados pueden presentarse en la zona centro-sur de Chile, especialmente durante tormentas intensas, con gran desarrollo vertical de las nubes, cambios bruscos de temperatura, granizos y fuertes ráfagas de viento.
¿Qué hacer ante un tornado?
Ante la presencia de una nube oscura y rotatoria, un embudo descendiendo desde el cielo o un ruido intenso y constante, la recomendación es buscar refugio inmediatamente.
Quienes se encuentren dentro de una vivienda deben dirigirse al nivel más bajo de la construcción, idealmente a un subterráneo, baño, clóset o habitación interior sin ventanas. Es importante mantenerse lejos de vidrios, techumbres livianas y objetos que puedan desprenderse.
Si una persona se encuentra al aire libre y no tiene acceso a una estructura segura, debe buscar una zanja o depresión del terreno, recostarse y proteger su cabeza y cuello con los brazos. También se recomienda alejarse de postes, árboles, carteles, tendidos eléctricos y estructuras metálicas.
Cambio climático y adaptación: prepararse para fenómenos poco habituales
No es científicamente correcto atribuir un tornado específico únicamente al cambio climático sin realizar un estudio de atribución y analizar detalladamente las condiciones meteorológicas que lo originaron. Sin embargo, el calentamiento global está modificando distintos componentes del sistema climático y aumentando la preocupación por la intensidad, combinación y comportamiento de algunos eventos extremos.
La propia evidencia climática disponible para Chile advierte sobre la necesidad de reducir la vulnerabilidad de las comunidades y fortalecer su capacidad para responder ante amenazas hidrometeorológicas. Adaptarse significa mejorar los sistemas de alerta temprana, actualizar los mapas de riesgo, preparar a establecimientos educacionales y servicios públicos, reforzar viviendas e infraestructura crítica y entregar información clara a la población.
Fenómenos como el ocurrido este lunes recuerdan que los planes de acción regional y comunal de cambio climático no pueden limitarse a documentos generales. Deben traducirse en medidas concretas de prevención, protocolos de emergencia, monitoreo meteorológico, ordenamiento territorial y educación ciudadana. En un escenario climático cambiante, anticiparse puede marcar la diferencia entre un fenómeno sorprendente y una tragedia.
Noticia en desarrollo.




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