Ignacio Ruz Santana – Presidente de la Cámara Chilena de la Construcción Ñuble


Para una persona que busca trabajo, una inversión anunciada todavía no es una oportunidad laboral. Esa oportunidad aparece cuando un proyecto inicia sus obras, una empresa contrata y un proveedor recibe un pedido. En Ñuble, acortar la distancia entre esos momentos debe ser una prioridad de la política pública.

El anuncio del Plan Chile Despega plantea una oportunidad para Ñuble, pero también una exigencia: convertir los recursos y proyectos en actividad económica efectiva. Para una región que registra una desocupación de 11,2% en el trimestre junio-agosto de 2026, según el INE, el tiempo que transcurre entre anunciar una inversión e iniciar una obra tiene consecuencias directas para las familias.

Como Cámara Chilena de la Construcción Ñuble, valoramos una agenda que busca movilizar $1,3 billones y generar más de 100 mil puestos de trabajo en el país. Acelerar la inversión pública, apoyar la contratación y mejorar la liquidez de las empresas son medidas que pueden complementarse y fortalecer la recuperación. Su impacto dependerá de la capacidad de ejecución y de una coordinación que responda a las necesidades de cada territorio.

La bajada regional entrega una referencia concreta: el Ministerio de Obras Públicas contempla una cartera de $24.485 millones, vinculada a vialidad, obras hidráulicas y servicios sanitarios rurales, con una estimación de 1.475 puestos de trabajo. Estas iniciativas tienen un doble valor: movilizan empleo durante su ejecución y mejoran condiciones necesarias para el desarrollo de las comunas.

El desafío es asegurar que esa cartera avance con plazos verificables. Identificar las obras, conocer su estado y resolver oportunamente dificultades de licitación, permisos o aspectos técnicos permitirá evaluar el resultado del plan. La meta de ejecutar el 100% de la inversión vigente del MOP y el MINVU durante 2026 exige seguimiento y capacidad de respuesta frente a cada obstáculo.

Esta tarea cobra relevancia al considerar que, a septiembre, quedaban pendientes de ejecución $64.947 millones de inversión pública comprometida en Ñuble para este año. Esa brecha muestra la importancia de acelerar los recursos disponibles. La cartera anunciada por el MOP debe analizarse considerando su relación con los presupuestos vigentes, para dimensionar correctamente su aporte y evitar duplicar expectativas sobre inversión y empleo.

La inversión privada también debe ocupar un lugar central. Según los antecedentes entregados por las autoridades, Ñuble cuenta con una cartera cercana a US$1.700 millones, distribuida en 34 grandes proyectos. Su materialización requiere certezas, coordinación institucional y soluciones a los nudos que retrasan su desarrollo. Cada proyecto que logra avanzar amplía la demanda por trabajadores, proveedores y servicios locales.

Los subsidios a la contratación pueden apoyar este proceso. La proyección regional de 1.100 puestos de trabajo a través de Modo Empleo es una oportunidad que debe acompañarse de actividad productiva capaz de sostener esas contrataciones. Asimismo, pagar oportunamente a los proveedores y facilitar el financiamiento permite que las empresas dispongan de recursos para contratar y ejecutar.

La dimensión comunal será decisiva. El trabajo de Subdere con los municipios debe ayudar a identificar iniciativas de rápida ejecución y distribuir oportunidades en las 21 comunas.

Como gremio, estamos disponibles para contribuir a esa articulación público-privada. El despegue de Ñuble deberá medirse en obras que avanzan, empresas que invierten y personas que acceden a un empleo formal. Allí se juega el resultado de esta agenda.

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