Una reciente encuesta difundida por La Tercera, elaborada por Descifra, no solo muestra qué leen los chilenos, sino que abre una mirada más profunda sobre cómo se relacionan con la lectura. A través de distintas preguntas —desde participación en clubes hasta cantidad de libros leídos y comprados— los resultados permiten identificar tendencias claras, pero también desafíos importantes.
Clubes de lectura: interés alto, participación baja
Uno de los datos más reveladores es la relación de las personas con los clubes de lectura.
Solo un 3% declara participar actualmente, mientras que un 6% lo hizo en el pasado. Es decir, apenas un 9% ha tenido experiencia directa con este tipo de espacios.
Sin embargo, el dato más potente está en el otro extremo: un 36% señala que no participa, pero le gustaría hacerlo. Esto evidencia una brecha clara entre interés y acceso. No es falta de ganas, sino probablemente de oportunidades, difusión o cercanía territorial.
Por otro lado, un 26% indica que nunca ha oído hablar de clubes de lectura, lo que abre un desafío comunicacional evidente: todavía existe un desconocimiento importante sobre estos espacios.
Finalmente, un 29% declara que no le interesa, lo que también es relevante, porque obliga a repensar los formatos tradicionales y hacerlos más atractivos, cercanos y diversos.
Conclusión clave: hay un público potencial enorme para los clubes de lectura, pero aún no se logra conectar con él.
¿Cuánto leemos?: Una práctica aún limitada
Cuando se observa la cantidad de libros leídos en los últimos 12 meses, los resultados son claros:
- 48% leyó solo 1 o 2 libros
- 34% entre 3 y 5
- 11% entre 6 y 10
- Solo un 7% más de 10 libros
Esto muestra que, si bien existe hábito lector, este es más bien moderado. La mayoría de las personas mantiene una relación esporádica con los libros, lejos de una práctica constante.
Aquí aparece un punto interesante: leer no necesariamente es una prioridad en la rutina, y muchas veces queda relegado frente a otras actividades.
Compra de libros: interés existe, pero con límites
Los datos sobre compra de libros reflejan una tendencia similar:
- 38% compra 1 o 2 libros al año
- 34% entre 3 y 5
- 13% entre 6 y 10
- 8% más de 10
- 7% no compra ninguno
Esto sugiere que existe una disposición a adquirir libros, pero aún con ciertas restricciones, posiblemente económicas o de acceso. También refuerza la idea de que el libro sigue siendo valorado, aunque no necesariamente consumido de forma frecuente.
Géneros: preferencias claras, pero no excluyentes
En cuanto a los géneros, el liderazgo de drama o romance (36%) confirma la búsqueda de historias emocionales y cercanas. Le siguen:
- No ficción (26%), que refleja interés por comprender la realidad
- Thriller, horror o misterio (25%), vinculado al entretenimiento y la tensión
- Ciencia ficción (24%) y fantasía (20%), que abren la puerta a lo imaginativo
Un 16% declara no tener preferencia, lo que puede interpretarse como una oportunidad: lectores abiertos a nuevas experiencias, pero que quizás necesitan guía o recomendación.

El desafío: pasar del lector individual a la experiencia compartida
En conjunto, los resultados muestran un patrón claro: el lector chileno existe, pero muchas veces lee solo, de forma intermitente y dentro de su zona de confort.
Aquí es donde los clubes de lectura cobran especial relevancia.
No solo permiten sostener el hábito, sino que también:
- Amplían el horizonte lector, proponiendo libros que uno no elegiría por cuenta propia
- Enriquecen la experiencia, al compartir distintas interpretaciones
- Construyen comunidad, algo cada vez más escaso en el consumo cultural actual
Un club de lectura no es solo un espacio para hablar de libros. Es un punto de encuentro, una excusa para detenerse, reflexionar y conectar con otros desde la lectura.
Ñuble se suma: nace “Ojo y Tinta” en Chillán
En este contexto, y en el marco de la celebración del Mes del Libro, la Región de Ñuble comienza a dar un paso concreto en esa dirección.
En Chillán, inicia el club de lectura “Ojo y Tinta”, una iniciativa que busca precisamente responder a esa brecha que muestra la encuesta: hay interés, pero faltan espacios.
El objetivo es claro: fomentar la lectura, compartir distintas miradas y crear comunidad en torno a los libros, invitando a descubrir historias, autores y géneros que muchas veces, como lectores solitarios, simplemente no encontraríamos.
Porque al final, la lectura no solo se trata de páginas…
también se trata de las conversaciones que nacen a partir de ellas.
Fuente: La Tercera-Descifra




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