El fenómeno de “El Niño” vuelve a estar en el centro de la conversación climática este 2026. Científicos y meteorólogos advierten que podría desarrollarse un evento más intenso de lo habitual, al que algunos medios han bautizado coloquialmente como “Niño Godzilla”. Pero ¿qué significa realmente esto y cómo podría afectar a regiones como Ñuble?
Según un análisis del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia CR2, existe una alta probabilidad de que durante este invierno se desarrollen condiciones de El Niño, fenómeno asociado históricamente a inviernos más lluviosos en la zona centro-sur de Chile
¿Qué es El Niño?
De manera simple, El Niño ocurre cuando las aguas del océano Pacífico tropical, frente a Sudamérica, se calientan más de lo normal durante varios meses. Ese cambio altera el clima en distintas partes del mundo y, en Chile, suele traducirse en más lluvias durante el invierno y primavera.
El fenómeno recibe ese nombre desde hace más de un siglo, cuando pescadores de Perú y Ecuador observaron que, cerca de Navidad, las aguas del océano Pacífico se calentaban de manera inusual y afectaban la pesca. Como ocurría en fechas cercanas al nacimiento de Jesús, comenzaron a llamarlo “El Niño”, en referencia al Niño Jesús.
Los expertos aclaran que todavía no existe certeza absoluta sobre qué tan fuerte será este evento, aunque los modelos internacionales muestran una probabilidad cercana al 90% de que El Niño se instale durante los próximos meses.
El nombre “Godzilla” no es oficial ni científico. Se utiliza más bien para llamar la atención sobre la posibilidad de un evento muy intenso, similar al registrado entre 2015 y 2016.
¿Cómo podría venir el invierno en Chile?
Los especialistas proyectan un invierno más lluvioso de lo normal, especialmente desde la zona central hacia el sur del país.
Sin embargo, los científicos llaman a la cautela: más lluvias no significa automáticamente un invierno “extremo”. La relación entre El Niño y las precipitaciones no siempre es exacta, y el cambio climático ha vuelto más impredecibles algunos patrones atmosféricos.
De todas formas, sí existe preocupación por posibles eventos intensos de lluvia en cortos períodos de tiempo, lo que podría generar inundaciones, desbordes de ríos o remociones de tierra, especialmente en zonas afectadas por incendios forestales recientes.
¿Qué podría pasar en Ñuble?
Para Ñuble, un invierno más lluvioso podría traer efectos positivos y negativos.
Por un lado, las precipitaciones ayudan a limpiar temporalmente el aire, ya que la lluvia arrastra parte del material particulado presente en la atmósfera. Esto podría significar algunos días con mejor calidad del aire en ciudades como Chillán y Chillán Viejo.
Pero también existe otra cara del fenómeno. Las bajas temperaturas y el aumento de la humedad suelen provocar un mayor uso de calefacción domiciliaria a leña, especialmente durante las noches y madrugadas. Si a eso se suman condiciones de poca ventilación, podrían mantenerse episodios críticos de contaminación atmosférica.
En otras palabras: aunque llueva más, la calidad del aire seguirá dependiendo en gran parte del uso responsable de la calefacción y de utilizar leña seca o tecnologías menos contaminantes.
Además, un invierno más lluvioso podría generar desafíos adicionales en sectores rurales y urbanos de Ñuble, especialmente en caminos, sistemas de drenaje y zonas cercanas a ríos o quebradas.
Prepararse, pero sin alarmarse
Los expertos insisten en que aún existen incertidumbres sobre la intensidad real del fenómeno. Por eso, el llamado principal es a mantenerse informados y preparados, pero sin caer en alarmas exageradas.
En un escenario donde el clima se vuelve cada vez más variable, fenómenos como El Niño recuerdan la importancia de fortalecer la planificación urbana, la prevención de riesgos, el cambio climático y el cuidado de la calidad del aire, especialmente en regiones como Ñuble donde el invierno siempre trae desafíos ambientales importantes.






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