Desarrollados por ingenieros de la Universidad Johns Hopkins, estos diminutos dispositivos utilizan campos magnéticos para transportar medicamentos hasta tejidos cardíacos infectados. Las primeras pruebas fueron exitosas en modelos cardíacos y tejido porcino, aunque todavía falta demostrar su seguridad y eficacia en seres humanos.
Baltimore, Estados Unidos, 12 de octubre de 2026. Un equipo de ingenieros de la Universidad Johns Hopkins desarrolló un sistema de microrrobots magnéticos diseñado para transportar antibióticos directamente hasta zonas infectadas del corazón. La tecnología busca mejorar el tratamiento de infecciones cardíacas graves y, potencialmente, reducir la necesidad de recurrir a cirugías de alto riesgo o tratamientos intravenosos prolongados.
La investigación fue difundida este lunes por la universidad y publicada en la revista científica Advanced Materials Technologies. Los dispositivos, conocidos como millirobots por su tamaño, tienen un ancho similar al de la punta de un lápiz y una longitud comparable a la de un grano de arroz. Su diseño modular les permite desplazarse mediante campos magnéticos externos y liberar medicamentos de forma localizada.
Dos robots que trabajan en conjunto
El sistema está compuesto por dos dispositivos que cumplen funciones diferentes. El primero, denominado módulo aguja, se fija suavemente al tejido cardíaco en el punto donde se necesita administrar el medicamento y funciona como una estación de acoplamiento.
El segundo transporta los antibióticos hasta ese punto y se conecta magnéticamente al primero, desde donde libera el fármaco de manera gradual. Una vez instalado el módulo de anclaje, el dispositivo encargado de transportar el medicamento puede reemplazarse para administrar dosis adicionales.
Ambos robots son guiados de manera inalámbrica mediante un sistema externo de bobinas electromagnéticas, que genera campos magnéticos para controlar su movimiento. Al no necesitar motores ni baterías incorporados, su diseño busca reducir el tamaño y la complejidad de los dispositivos.
Según los investigadores, trabajar con dos módulos independientes permite acceder a espacios estrechos y mantener el punto de administración del medicamento en el tejido objetivo.
¿Qué problema médico busca resolver?
La tecnología está pensada principalmente para tratar la endocarditis infecciosa, una infección que afecta el revestimiento interno del corazón y sus válvulas. Se trata de una enfermedad potencialmente mortal que puede requerir tratamientos prolongados y, en determinados casos, una intervención quirúrgica.
Actualmente, el tratamiento suele incluir varias semanas de antibióticos intravenosos. Sin embargo, administrar medicamentos a través del torrente sanguíneo no siempre permite alcanzar concentraciones suficientes en el tejido infectado. Frente a determinadas complicaciones, los equipos médicos pueden necesitar aumentar las dosis o recurrir a una cirugía cardíaca.
Los microrrobots buscan enfrentar esa dificultad mediante la administración localizada de antibióticos, concentrando el tratamiento en el sitio afectado y reduciendo potencialmente la exposición del resto del organismo al medicamento.

Las primeras pruebas y los desafíos pendientes
En las pruebas descritas por el equipo, los dispositivos se desplazaron en modelos artificiales de corazón diseñados para reproducir condiciones fisiológicas, incluido un flujo pulsátil similar al de la sangre. También se evaluaron en tejido cardíaco porcino extraído, donde los investigadores observaron su capacidad para penetrar el tejido y separar los módulos.
Estos resultados representan una prueba de concepto, pero no demuestran todavía que el sistema pueda utilizarse de manera segura y eficaz en pacientes. Los investigadores prevén realizar nuevas pruebas en modelos cardíacos más realistas, que reproduzcan las contracciones musculares y los movimientos de un corazón en funcionamiento.
El equipo también plantea que, en el futuro, esta tecnología podría adaptarse para administrar medicamentos en otros tejidos de difícil acceso, incluidos determinados tumores. Sin embargo, esa posibilidad requiere investigaciones adicionales.
La principal incógnita sigue siendo si estos dispositivos podrán superar las pruebas preclínicas y los ensayos necesarios antes de una eventual aplicación médica. Por ahora, el avance muestra una nueva vía para investigar tratamientos más precisos, en los que la robótica no reemplaza al medicamento, sino que busca llevarlo exactamente al lugar donde se necesita.
Fuente: Universidad Johns Hopkins; estudio publicado en Advanced Materials Technologies. DOI: 10.1002/admt.71353.





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